El peregrinaje de la estatua de Sagasta

Durante el curso 1890-1891 se remodela el paseo del Instituto según proyecto del arquitecto Luís Barrón, colocándose la estatua de Sagasta frente a la puerta del Instituto.  La inauguración oficial del monumento y su entorno se hace en el curso siguiente.

Las imágenes muestran el plano que presenta Barrón a la hora de plantear el nuevo proyecto del Instituto en 1895 y una instantánea de 1891, durante los actos de la inauguración.

inauguracionsagasta-pedestal…. y con la figurita enlevitada, de pie, enmohecida, y de espaldas a la puerta, Don Práxedes Mateo Sagasta, hijo de confitero, que aunque de Torrecilla en Cameros su oriundez procedía de la villa de Marañón.

Sólo que aquel patricio con cagaditas de pájaro en sus faldones, estuvo poco tiempo en mi r cuerdo, pues la barbarie, la del 36, lo descolgó de su larga y juncal columna, cargándolo con vileza en un carro de arrastre y luego arrojado por la barandilla del puente de Hierro, también obra suya, a las aguas del río Ebro . Alguien lo rescató como se extrae el cuerpo cadáver de un ahogado y otro alguien lo colocó luego fuera-puertas delante de las bodegas Franco-Españolas, para llevárselo después a no sé dónde.  ¿A dónde?. Aquella figura enlevitada era de patricio, no esta cabecita insignificante, solitaria y en retiro, casi a ras de terra como imposible desagravio. Es que Sagasta fue proscrito por la crispación con el cargo de “masón” , “liberal” ( “El liberalismo es pecado”. Sardá Salvany, presbitero), o quizá “judío”, otra mala cosa. En el Logroño de Amós Salvador, de Rodrigáñez, de la Duquesa de la Victoria y su marido espartero, su caballo y eso, en el de las iglesias evangelistas y de los soñadores de Bekunin, que cosas.

Pablo Antoñana y Chasco en “Mi Instituto de Logroño”, en la página 36 de Personas y Personajes” publicado en 1994

La estatua de Sagasta nos hacía compañía en los jardines de la fachada principal, hasta que un día, con el pretexto de llevarla a la plazoleta de sagasta-pedestal-2Bodegas Franco-Españolas, la sacaron de la ciudad. El motivo que argüían era que desde el  nuevo emplazamiento contemplaba toda su obra, el puente de hierro, la calle Sagasta, cuando en realidad lo que aquello encubría era un odio político mal entendido, le acusaban de masón y liberal. El tiempo dio la razón, no tardaron mucho en completar su nefasta obra. Una mañana que yo venía a Logroño en La Vianesa, observamos la estatua de Sagasta en el suelo y sin cabeza. Al día siguiente en el diario local La Rioja, apareció un artículosagasta_pedestal-3 titulado “Hablemos claro”, en el que justificaban tan nefasto proceder con las acusaciones a las que he hecho alusión. Incluían además amenazas a otra estatua ecuestre del Espolón que no llegaron a consumar, creo que por oposición de los militares. La estatua de Sagasta estuvo muchos años en los almacenes municipales. Su cabeza fue reconstruida pues la original no apareció nunca, se sospecha que fue tirada al Ebro. Muchísimos años más tarde, en la década de los setenta, la estatua de Sagasta fue repuesta en los jardines de la Glorieta, en distinto lugar del que tenía en principio.

Domingo de Guzmán Álvarez Ruiz de Viñaspre en “Los años vividos durante el bachillerato”, en la página 31 de Personas y Personajes” publicado en 1994

Domingo, nacido en Moreda de Álava en 1924,  estuvo en el Instituto en la modalidad de Colegiado durante los cursos 1934-35 y 1935-36. Pablo, nacido en Viana en  1928,  tenía 8 años  en 1936.

thBS3WBGR5Aún hubo una nueva remodelación  del espacio de la Glorieta en la que se encontraba la estatua de Sagasta , en esta ocasión el  prócer volvería a encaramarse unos metros al situarse en un nuevo pedestal de mayor altura.

Hoy se encuentre aún ahi, pero ya se barrunta una nueva remodelación de toda la Glorieta que,  junto al propio edificio del Instituto, tiene pendiente una amplia  reconstrucción de modo que aún no ha terminado la peregrinación del “reconstruido”: “masón” y “liberal”.

Respecto a la historia que se cuenta de la cabeza de Sagasta, mejor o peor escrito, ha quedado un ficticio relato entre nuestras LABORES, redactado en 2003 bajo el título  :“¡Voto al chápiro verde, señor comisario!”

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