En la presentación del libro “Personas y Personajes”

Excelentísimas e ilustrísimas autoridades, estimados compañeros del claustro, queridos amigos y familiares, señoras y  señores:

Tengo el placer de poder dirigirme a todos ustedes cuando vengo a recordar que hace exactamente nueve años, recién incorporado a este establecimiento en la función de profesor/bibliotecario, me sentaba entre esas mismas butacas para asistir a la inauguración del curso académico 1993/94 dando paso a las actividades programadas en la efemérides del 150 Aniversario del Instituto Provincial de Segunda Enseñanza de Logroño.

 En el trascurso de la conferencia, leída en ese acto  por don Florencio Ramírez Ochagavia versando sobre la historia del Instituto, comencé a intuir que me incorporaba al servicio de una Institución con mucha solera y mucho prestigio dentro de la vida cultural y social de La Rioja.

 Ese mismo curso asistí al nacimiento de la publicación “Personas y Personajes. 150 Aniversario del Instituto”, que dirigía la profesora de francés doña María Piudo Moreno,  y tras cuya lectura corroboré mi primera intuición.

 Lo que yo no podía intuir entonces es que ocho años más tarde sería invitado a sentarme en esta misma tribuna para participar en la presentación de la publicación   “Instituto Sagasta de Logroño. 25 años de historia”, editada y realizada por Don Florencio que era un fiel y amplio  reflejo de sua conferencia del 150 Aniversario y tampoco contaba con el hecho de que  nueve años mas tarde estuviese hoy aquí haciendo la presentación de esta nueva entrega de “Personas y Personajes”; aunque les confieso que lo que menos podía yo haber intuido es que fuera a estar explicando mi propia colaboración en el nuevo proyecto, atreviendome a presentarles estos Apuntes.

 Para poner fecha al inicio de mi dedicación a la recopilación de las noticias que aparecen en la parte que me corresponde, tengo que referirme a comienzos de 1996 y como muchas cosas no tiene una explicación notable sino que es mas bien un producto de la casualidad. En este caso todo empezó a la vuelta de aquellas vacaciones de Navidad, cuando el Director del Centro me presentó al objetor de conciencia que venía a cumplir con sus obligaciones al servicio de la Biblioteca, en jornada de tarde, encargandome la tarea de buscarle la ocupación necesaria durante el período de la citada prestación.

 Primero recurrí a hacer un inventario físico de los fondos de la Biblioteca y luego como nuevo recurso, pasamos a ordenar los que se encontraban almacenados, sin catalogación, en los anaqueles de la Galería Alta. En esta nueva tarea fue cuando encontramos una memoria del Instituto del curso 1858/59, los dos tomos mecanografiados con la tesina de Florencio Ramírez y hasta otras diez o doce memorias de cursos salteados bien diferentes.

 Estos últimos encuentros me motivaron para intentar localizar el resto de la seriey ocurrió, entonces, que di con una Memoria de nuestra Biblioteca, redactada por Mariano Loscertales Ruata -secretario, bibliotecario y director del Centro a lo largo de diferentes etapas-  y que resumía la historia de la dependencia -a la que yo ahora dedicaba mi vida profesional- desde su fundación, hasta el curso 1881/82.

 Si de las lecturas de los primeros documentos, había sacado como principal conclusión: un mayor conocimiento del viejo Instituto; de la lectura de la Memoria de Loscertales, aparte de la misma carga didáctica, sacaba una conclusión más atrevida: Si aquel hombre -un antecesor mío, a fin de cuentas- había hecho una historia de la Biblioteca )porqué no podría yo continuar su labor?

 Pues bien, aquellos atrevidos pensamientos -iniciados en 1996- trajeron como consecuencia el inicio de una larga etapa de investigaciones, que aún continuo en estos días.

 María Piudo sabía de esto pues con ella, y con su hermana Eloísa, he compartido alguno de los resúmenes que -como primeros borradores- he ido completando sobre la vida de las Bibliotecas del Instituto y sabíaque, además del trabajo de la Biblioteca, tenía acumuladas multitud de noticias referentes a distintos aspectos de la vida del Centro.

 Tal como me dijo Lino  otro compañero del claustro -con el que, también, compartía mis primeros “descubrimientos”-: (Te liarás Fernando! (Empezarás a tirar del hilo y te engancharás! , así ha sido en realidad.  De las Bibliotecas del Instituto me fui al viejo Convento de los Carmelitas Descalzos,  de ahí, a los fondos del Museo Histórico, Arqueológico y Artístico; luego, fueron los fondos y la vida de la Cátedra y Gabinete de Historia Natural los que llamaron mi atención.

 Al final, todo eso es lo que  ha ido convirtiéndome en un tenaz curioso de nuestro pasado y es el único mérito por el que, supongo,  María Piudo se dirigió a mí para hacerme un hueco en este nuevo proyecto de publicación que, siguiendo el encargo de la Dirección del Centro, pretendía ser continuación de aquella que veía la luz en el 150 Aniversario.

 En un principio, se me ofreció una publicación compartida, en la que -en una primera parte- yo diese forma a todo el aluvión de noticias que acumulo sobre el Instituto para seguir ella, después, desgranando los recuerdos de otra serie de personas y personajes que, por una u otra causa,  no tuvieron un sitio en la primera edición.

Releida su primera publicación y, a fin de no romper el esquema principal de la obra,  pensé que era mejor ofrecerme como una “persona” mas, hablando de lo que conocía sobre este Centro y así, fué como inicié la redacción de estos Apuntes para el conocimiento de la historia del viejo Instituto de Logroño@.

 Desde el comienzo de mis investigaciones tenía acumuladas varios millares de noticias sobre distintos aspectos de la vida del Instituto que había ido ordenando en diferentes “Índices cronológicos de los acontecimientos mas importantes conocidos y documentados” de algunas de las dependencias mas singulares como las Bibliotecas, el Gabinete y la Cátedra de Historia Natural o el Museo de Arte y Reproducciones Artísticas; tenía una extensa “Relación de  personal docente y no docente” y, lo que creo que es mas importante,  tenía casi ultimado un “Índice topográfico de las diversas unidades de instalación que forman el Fondo del Archivo del Instituto ordenado cronológicamente, dentro de las diferentes materias  que lo componen“.

 Eran y son todos ellos documentos de trabajo personal e inéditos que no servían, en sí mismos, para dar respuesta al trabajo que me proponían, de ahí que tuviera que comenzar casi desde el principio.

 Articular unos Apuntes de una Institución tan emblemática y referidos a un período tan extenso parecía una labor excesivamente pretenciosa. De hecho estuve a punto de dejarlo cuando tuve redactado lo que abarcaba hasta el Primer Centenario. Digo , al termino de la primera parte de los Apuntes, que quizás hubiera sido prudente dejarlo allí dado que era la parte que tenía, hasta entonces, mas documentada, pero añado que no  me resistía a dejar hecho un esbozo de los siguientes 50 años acaecidos hasta la celebración del 150 Aniversario  con los datos que tenía ya acumulados. De modo que los Apuntes llegan desde el curso 1842/43 hasta el curso 1993/94.

 Una vez definidas las dos partes principales de los Apuntes: “Desde los inicios hasta el Primer Centenario”, como título de la primera de ellas  y “Mas allá del Centenario” como título de la segunda,  hacía falta hacer otras dos grandes divisiones: “El Instituto en el Convento de los Carmelitas Descalzos”,  historia que transcurre toda en la primera parte  y ” El Instituto en el nuevo edificio” -el mismo que hoy nos alberga-   que transcurre a caballo de las dos partes de los Apuntes.

 Después el desarrollo de los acontecimientos ha sido muy similar en cada uno de los distintos apartados: el detalle de la sucesiva instalación y adecuación de los locales, la historia de algunas Dependencias de significado interés y los datos sobre la Comunidad Educativa.

 Para el relato de la primera parte he tenido como hilo conductor la Memoria del Centenario redactada por el entonces secretario Don Félix Ros Martínez a quién desde la distancia  y con el respeto que me causa el hecho de poder hacerme eco de sus propias palabras, le doy las gracias por su hermoso legado, aún inédito. La controversia en la fecha de creación y de disolución del Instituto Riojano -precedente inmediato de nuestro Instituto-y el paso de ese Colegio Privado de Humanidades al nuevo Centro Público de Enseñanza Secundaria, constituyen los acontecimientos que dan principio a los Apuntes. Luego hago un repaso de los acontecimientos históricos acaecidos en los primeros cien años del Instituto y, también,  a los sucesivos cambios en la política educativa.Después, trato de hacer un recuento de la instalación y sucesiva adecuación de las diferentes Dependencias del Instituto en los locales y espacios del Convento de los Carmelitas Descalzos  hasta llegar al  derribo del propio convento -a fin de dar paso a la construcción de este nuevo edificio-  y el traslado provisional a los locales del palacio del Marques de Legarda, situado en el número 13 de la calle Barriocepo. (En la actualidad utilizado por el Colegio de Arquitectos de La Rioja)

De las principales dependencias que tienen su origen en el siglo XIX , de las que vengo a hacer referencia en la primera parte de los Apuntes, destacan el Gabinete de Historia Natural- que se inicia en 1848-  las Bibliotecas -que se inician en 1850- y  el Observatorio Meteorológico -que tiene su origen en 1863-. También cito la primera referencia conocida de la Capilla/Oratorio -en 1851- y el Museo Arqueológico, Artístico e Histórico que con este nombre nace en 1894  y que recoge todas las piezas que se venían depositando en el Instituto desde su inauguración.

 Ciñendome al guión de las antiguas memorias, dedico un capitulo a la formación de la Comunidad Educativa del siglo XIX: Los Órganos de Gobierno, las Cátedras, los Dependientes,  los Alumnos y los Presupuestos. Es una relación de Directores, Vicedirectores, Secretarios, Bibliotecarios y miembros de la Junta Inspectora así como  de  Conserjes,  Bedeles,  Escribientes, Porteros y Mozos que se completa con la relación de las distintas Cátedras y el personal docente adscrito a las mismas con carácter definitivo.El cuadro de alumnos repartidos por las diferentes modalidades de enseñanza : la Oficial, la Libre o la Doméstica y el cuadro de presupuestos del Instituto -tanto los generales como los particulares de algúna de las Dependencias-  pone punto final a la historia del Centro desarrollada en los locales del antiguo Convento del Carmen  junto a la relación de las 19 Fundaciones y Obras Pías documentadas que complementan el capitulo de los recursos económicos propios.

 En el curso 1900/1901 se inaugura el nuevo edificio y el Instituto traslada sus dependencias, desde la Calle Barriocepo, situándose en estas nuevas instalaciones junto a distintos vecinos:  La Biblioteca Pública, la Escuela Normal de Maestros y su Escuela Anexa,  otras Escuelas de Enseñanza Primaria de la Ciudad, el Museo de Reproducciones Artísticas  y la Escuela de  Artes e Industrias .Hasta cumplir los primeros cien años de la institución en el curso 1942/43 hago un esbozo de la idoneidad del edificio y de sus sucesivas reformas y tras detallar las distintas penalidades por las que pasa desde el momento de su construcción-certificadas en muchos momentos por el arquitecto Don Fermín Alamo- termino con el con el primer gran proyecto  de reforma y ampliación del Instituto redactado por  Don Agapito del Valle entre 1940 y 1942

 De nuevo la historia de las Bibliotecas, la del Museo de Reproducciones y Arte Moderno,  la del Gabinete de Historia Natural  y la del Observatorio Meteorológico  me ayudan para ir conociendo los detalles del propio Instituto como se hace a través del detalle de otras dependencias tales como las Cátedras, el Salón de Actos, la Sala de Profesores o la nueva Capilla de la planta baja. Termino esta primera parte – la que llega hasta la celebración del Primer Centenario- ciñendome otra vez al guión de las antiguas memorias y me refiero a la evolución de la Comunidad Educativa en los primeros 42 años del nuevo milenio haciendo unas nuevas relaciones del personal docente y no docente  y los cuadros correspondientes a los alumnos y los presupuestos.

 Ya he dicho que aquí hubiera sido un punto para dejar estas historias pero abrí una segunda parte, la que va “Mas allá del centenario” y decidí llegar hasta la celebración del 150 Aniversario. Me hubiese gustado haber localizado entre nuestros papeles una Memoria del 150 Aniversario y digo esto porque la hubiera utilizado de hilo conductor de mis relatos como hago con la de Don Félix Ros, en la primera parte; desgraciadamente no ha sido así de modo que lo que he hecho es atreverme a dibujar la hipotética memoria que alguien, cercano a la Historia del Instituto, pudiera haber leído en el acto de inauguración del curso que abría tan pomposa celebración y lo he hecho en boca de una mujer porque en el conocimiento de la lista de secretarios del centro me consta que solo una- María Rosa Lafuente Pons- pudo llegar a dirigirse en este mismo auditorio y en esa condición, en 1957. De modo que he redactado algo que nunca existió, que pongo en boca de una mujer que tampoco existió evidentemente, y a la que he prestado todos los datos que tenía documentados sobre ese período.

 En cualquier caso la Memoria Apócrifa del 150 Aniversario sigue la misma estructura que los relatos de la primera parte de los Apuntes y en ella se detallan los avatares de la historia contemporánea que le toca vivir al Instituto y, al aire de las reformas de la Enseñanza, se habla de la vida religiosa del Centro, de los diferentes cambios de denominación, del desdoblamiento en Instituto masculino y femenino, de la implantación de los estudios nocturnos, de los estudios a distancia y la incorporación mas reciente del Bachillerato Internacional. También se habla, en esa memoria,  de la continuación de las obras y de las reformas tomando nota de los distintos proyectos redactados en 1962 por el arquitecto José María Carreras, que supusieron un punto de inflexión en la fisonomía del ya sexagenario edificio; así, las escaleras de acceso a la primera planta -en las alas de naciente y poniente-, la instalación de las dependencias administrativas en la planta baja, la construcción de la nueva Capilla  y de la Sala de Profesores en los locales del desaparecido Museo de Arte quedan citados como principales realizaciones del proyecto.

 Luego, se habla de los años ochenta en los que llegaría el otro gran bloque de reformas favorecidas por los famosos Pactos de la Moncloa que tanto ayudaron a la construcción de nuevos Centros en La Rioja y a la remodelación de los ya existentes apareciendo nuevas dependencias tales como ell Museo de Ciencias Naturales, la Biblioteca General, el Archivo, la Sala de Informática, la Sala de Visitas, la Cafetería-Comedor o los Gimnasios. Pero, fuera ya de la memoria apócrifa, he añadido un apartado para hacer el seguimiento de alguna de las dependencias de las que ya se venía hablando a lo largo de los Apuntes. Así he completado la historia de las Bibliotecas del Instituto, la del Salón de Actos y la del Museo de Arte  y he esbozado el nacimiento de otras como la nueva Capilla en la planta principal.

 Siguiendo el esquema general de los Apuntes,  termino esta segunda parte poniendo punto final a los mismos,  incorporando  el listado de los últimos Directores, Secretarios y Bibliotecarios, una relación de la Junta Directiva de las primeras Asociaciones de Ex-alumnos y de Padres y algunos cuadros de Alumnos y Presupuestos que tenía recopilados.

 Machaconamente me refiero a lo largo de los Apuntes a los distintos trabajos que tengo hechos sobre las historias particulares de diversas dependencias del Instituto porque supongo que adoleceran para muchos de suficiente rigor técnico, al no estar minuciosamente detallado el origen de las fuentes de cada uno de los datos vertidos en el relato. En todos ellos, -me refiero a mis trabajos-  si que tengo completo detalle de las fuentes en que se encuentra cada una de las “noticias” pero ya he dicho que son documentos inéditos, que por extensión no pueden incluirse en esta publicación.

 En mi presentación y en el apartado  dedicado al Fondo Documental hago expresa mención de otros trabajos que tengo vistos y utilizados.  A todos sus autores les doy las gracias por su inestimable e involuntaria colaboración. Y, dado que  todo lo fuí encontrando en el propio Instituto, en la Biblioteca Central, en el Archivo Municipal de Logroño, en el Instituto de Estudios Riojanos o en el Museo de La Rioja, extiendo mi agradecimiento a todos y cada uno de sus responsables y al personal que atiende sus servicios. Debo decir que nunca tuve la intención de hacer una publicación técnica; para ser exacto, no sé si pretendía hacer algún tipo de publicación, En realidad, cuando, por casualidad empecé con estas “historias” tenía como fin inmediato cubrir mi tiempo libre y tener mi cabeza lo más ocupada posible.

Iniciado como aprendiz de la investigación, lo que yo denomino como simple curiosidad, he ido aprendiendo de distintos profesionales, algo sobre la parte técnica del asunto y alguno de esos conocimientos los tengo utilizados en los trabajos que voy concluyendo.

 Les confieso que cada vez que repaso estas páginas tengo la sensación de que hay muchas cosas que se quedan fuera de la Historia, pero mi compromiso con María y con la Dirección del Instituto era hacer unos simples Apuntes  y lo lógico es que de las estrecheces de mi trabajo, surjan nuevas ideas para retomar otras historias mas completas. Claro que una vez concluidos, yo mismo los encuentro lo suficientemente densos como para aconsejarles que no traten de leerselos de un tiron. Están confecionados para ser un documento de referencia y no tienen la gracia literaria con la que se adornan los textos de la primera parte.  

 Me extraña sobremanera que haya habido tan poco interés por rescatar tan rico legado. Me extraña y me asusta al mismo tiempo, pues me preocupa que este trabajo pueda tacharse de pretencioso.

 Siempre he escuchado que la finalidad de toda investigación es la de su publicación; yo ya tengo dicho cual era mi primera intención, pero de todas formas, cubiertas mis expectativas personales, diré que lo que ahora intento, no es hacer historia  sino contar, mejor o peor, la historia que voy conociendo.

 En estos Apuntes dejo citados como “Personas y Personajes” de esta Historia  unos quinientos nombres propios.  Por cierto María, al conocer  los nombres de las personas  y personajes  que comparten las páginas de esta publicación -y conociendo los que forman parte de la primera entrega- no tengo más remedio que daros a ti y a la Dirección del centro las gracias por el ofrecimiento que se me ha hecho. No solamente me habéis dado la oportunidad de explicarme sobre la Historia del Instituto sino que me dais la oportunidad de colocarme  junto a los autores de esta historia y, para un simple curioso, creo que es pago mas que holgado y acaso inmerecido; ahora me queda la duda de si mi oferta pecó de falsa modestia o de cochina vanidad. No se como pudisteis aceptar mi propuesta, en todo caso, gracias.

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